Ante la ofensiva militar coordinada contra territorio iraní por Israel y Estados Unidos en la madrugada de hoy, desde la Asamblea Antimilitarista de Madrid mostramos nuestra más enérgica condena. Este acto de agresión no solo representa una violación flagrante de la soberanía nacional, sino que sitúa al mundo a las puertas de un conflicto regional de consecuencias imprevisibles y catastróficas. Representa el triunfo de una lógica de muerte frente a las necesidades reales de la población mundial.
Rechazamos frontalmente el uso del concepto de «intervención preventiva» para justificar este ataque bajo el argumento de una supuesta posesión de armas nucleares por parte de Irán. Bajo este eufemismo se esconde una agresión unilateral e ilegal según el Derecho Internacional. Nuestra prioridad es la protección de la población civil. Toda bomba lanzada hoy es un atentado contra el derecho a la vida y la seguridad de millones de personas. La paz no se construye mediante golpes de fuerza que violan la soberanía de los pueblos basándose en meras acusaciones o intereses geopolíticos.
Las intervenciones bélicas solo generan ciclos interminables de violencia y miseria. Además, se acompañan en el contexto global de la expansión de procesos internos de control y militarización social, y de recortes de derechos civiles, con un preocupante avance hacia formas de gobierno autoritarias. La paz no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de resolverlo por medios diplomáticos, justicia social y diálogo, rechazando una lógica de la fuerza y de las armas que solo beneficia a las élites dominantes y a la industria armamentística.
Denunciamos que, mientras se destinan miles de millones de euros y dólares a esta nueva escalada bélica, se desatienden las verdaderas necesidades de la ciudadanía. Cada euro invertido en la vía armamentística es un recurso detraído de la educación y el bienestar social. La seguridad real es la que garantiza que las personas puedan vivir sin miedo y con sus necesidades básicas cubiertas. No la garantizan ni los bombardeos ni los escudos de misiles, sino el acceso a una vivienda digna, a un sistema sanitario público fuerte y de calidad, a empleos dignos o a un entorno saludable frente a la crisis climática.
Reafirmamos la noviolencia como una forma activa y eficaz de resistencia y resolución de conflictos. El unilateralismo de EEUU e Israel deja más patente que nunca esa ficción llamada ONU de un sistema multilateral de resolución de conflictos. La retórica de la comunidad internacional provoca sonrojo cuando calla y se pone de perfil ante el genocidio en Palestina y las agresiones a Venezuela e Irán. Por ello, exhortamos a que abandone tanto la retórica de guerra como la tibieza en sus condenas, y a que apueste por la diplomacia civil, la mediación y por políticas activas de boicot y bloqueo frente a responsables de crímenes de guerra o genocidio como Trump y Netanyahu. Exigimos el cese inmediato de los ataques, el retorno a la vía diplomática, y la reducción del gasto militar y el rearme para redirigir sus necesarios fondos hacia el sostén de la vida, los servicios públicos y la justicia ambiental y social.
Solo desde la denuncia, el boicot, la no colaboración y la desobediencia civil podremos romper está espiral. Por una seguridad humana que ponga la vida en el centro decimos una vez más: No a la guerra. No a la escalada del rearme mundial.