«Me llamo Marielle Franco, soy negra, lesbiana y activista política, madre a los 19 años, feminista y vengo de las favelas.«
Marielle Francisco da Silva – Marielle
Franco – nace el 27 de julio de 1979, en Maré, una favela del norte de Río de
Janeiro. A los 19 años fue madre de una niña; el deseo de proteger los derechos
de su hija y de darle una vida mejor, surgido de la conciencia de lo que
significa ser mujer, afrobrasileña y nacida en una favela, la animó a
matricularse en la Facultad de Ciencias Sociales y, posteriormente, cursar un
máster en administración pública en la Universidad Federal Fluminense. Especializándose
en seguridad en las favelas, un tema que le tocaba muy de cerca.
Su militancia en la defensa de
los derechos humanos y contra las acciones violentas en las favelas se
incrementó después de la muerte de una amiga, víctima de una bala perdida,
durante un tiroteo entre policías y traficantes de drogas en la favela donde
Marielle nació y vivió.
En 2006, inicia su carrera política militando en el PSOL (Partido Socialismo y Libertad, fundado en el 2004, tras la expulsión de varios dirigentes del Partido de los Trabajadores) y apoyando a Marcelo Freixo, en su candidatura a la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro en las elecciones de ese año. Siendo nombrada asesora parlamentaria del diputado. Años después asumió la coordinación de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos y Ciudadanía de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.
En su primera presentación electoral, en 2016, fue
elegida concejala por la coalición Cambiar es posible, formada por el PSOL y
por el PCB. Obtuvo más de 46 000 votos y fue la quinta candidata más votada en
la ciudad. De las siete mujeres (de entre 52 diputados) elegidas ese año, ella
fue la única negra. No sólo negra, como a ella le gustaba definirse: “negra,
lesbiana y activista política, madre a los 19 años y feminista”.
Defendió los derechos LGBTI y los derechos de las mujeres, priorizando el empoderamiento de las mujeres negras que viven en las favelas, trabajó por hacer el aborto más accesible y seguro, luchó porque se abordara el tema de la seguridad de las mujeres en Brasil, recopilando datos sobre casos de violencia de género, para demostrar cuán problemática era la situación.
Marielle fue altavoz de las violaciones de los derechos de las poblaciones de las favelas de Río de Janeiro y denunció los abusos de las intervenciones violentas de la Policía Militar. Pocos días antes de su asesinato, había denunciado a policías del del 41º Batallón de la Policía Militar por abusos de autoridad contra los habitantes de la favela de Acari.
El 14 de marzo de 2018, tras participar en un encuentro de mujeres, en la Casa de las Negras en el barrio de La Lapa, Marielle regresaba a casa junto a su asesora Fernanda Chaves y Anderson Gomes, conductor del coche en el que se desplazaban, fueron seguidos por otro vehículo con dos personas, una media hora después se colocaron a la altura del coche de Marielle y disparan una ráfaga de ametralladora, el conductor recibió al menos tres tiros en la espalda, Marille fue alcanzada por tres tiros en la cabeza y uno en el cuello, causando la muerte de ambos. La asesora fue alcanzada por esquirlas, llevada a un hospital y dada de alta.
Un día después del asesinato de Marielle, alrededor de
50.000 personas se manifestaron en Río de Janeiro y otras 30.000 en Sao Paulo. El
19 de marzo, unas 3.000 personas, recorrieron la favela de Maré, donde nació y se
crió la activista, para pedir el esclarecimiento del asesinato de la activista.
Asimismo numerosas manifestaciones de repulsa por su asesinato se celebraron en
varias ciudades del mundo.
Después de meses de silencio por parte de las autoridades
brasileñas y tras las presiones de numerosas organizaciones de defensa de los
derechos humanos, en agosto de 2018 Raul Jungmann, Ministro de Seguridad
Pública, reconoció públicamente la existencia de agentes del Estado implicados
en el asesinato de Marielle.
Un año después del asesinato de Marielle, en la madrugada del martes 12 de marzo de 2019, son arrestados el sargento de la Policía Militar Ronnie Lessa, acusado de ser el autor de los disparos, y Elcio Vieira de Queiroz, que fue expulsado de la PM, sospechoso de ser el conductor del vehículo desde el que se realizaron los disparos.
Pero, ¿quién ordenó el asesinato? La investigación ha sido sistemáticamente obstruida por miembros de la milicia, funcionarios públicos y políticos. Últimamente se han descubierto vínculos de la familia Bolsonaro con la red que ordenó y ejecutó el asesinato de la diputada de Río de Janeiro. Bolsonaro es un amplio defensor de las milicias paramilitares, establecidas en las favelas de Río de Janeiro a finales de los 90 y principios de la década del 2000, bajo el pretexto de proteger a los residentes de los narcotraficantes, formadas principalmente por oficiales de policía jubilados y en servicio activo, quienes asumen control de las comunidad y extorsionan a ciudadanos y comerciantes.
Cinco meses después de ser asesinada, el 14 agosto, la Cámara Municipal de Río de Janeiro votó y aprobó cinco proyectos de ley que fueron impulsados por Marielle: programa nocturno de acogida infantil de menores cuyas personas responsables trabajan o estudian, instauración del Día de la Mujer Negra, campaña para sensibilización sobre el acoso y la violencia sexual en espacios públicos y transporte colectivo, dosier Mujer Carioca (políticas públicas en las áreas de salud, asistencia social y derechos humanos), y cumplimiento de medidas judiciales para adolescentes en régimen abierto de libertad asistida o prestación de servicios a la comunidad.
Mas información: www.mariellefranco.com.br