Godzilla en Madrid

Hace unos años decir que los ejércitos mataban era una obviedad que hubiese obtenido como respuesta un “pues claro”. En cambio, tras años de un maquillaje democrático estas certezas se han ido disolviendo, invisibilizando tras una capa aparente de derechos y libertades que han construido un discurso en el que la muerte por las balas de los militares es justa o humanitaria y sus atropellos son cosa del pasado. Hemos conseguido desterrar la barbarie de nuestra sociedad a costa de esconderla, de ahuyentarla del discurso. La hemos vestido con los ropajes del estado de derecho y este disfraz la ha hecho desaparecer de nuestra vista y sonar extraña.

Así hemos construido un mundo en el que las bombas caen a nuestro alrededor, pero nadie se da cuenta. El monstruo avanza terriblemente, pero lo hace en silencio, lo hace amparado en la lógica de «esto aquí no pasa». Godzilla era esa bestia que salía del mar y arrasaba Japón, era la materialización de la locura nuclear, era algo terrorífico, pero que sucedía en silencio, sucedía en ondas invisibles que seguían castigando a la población mucho después de que las bombas destrozaran ciudades enteras. De la necesidad de expresar lo que no se alcanza a narrar nace una bestia que es capaz de representar todo este mensaje.

Nuestro Godzilla es también un monstruo terrible a través del cual deseamos encarnar y hacer tangible la barbarie que sigue presente en nuestras sociedades. Un monstruo que nos rodea y nos asedia a diario parapetado en el disfraz de sus discursos, en el maquillaje de unas palabras vaciadas por tanta mentira. Es esa amenaza difusa que nos instala en el programa de la muerte y frente a la cual alzamos nuestras voces a través de las ondas.

http://radioela.org/_Godzilla-en-Madrid_.html

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